- La ilusión de que eras tu la mujer con la que podría escribir la historia mas linda que jamás se hubiera escrito.
- Los sueños de conocer muchos lugares, de que tu, ahí sentada en el asiento del copiloto, no solo fueras mi compañera de viajes, sino también mi compañera de experiencias, aventuras y anécdotas por contar.
- La inspiración de ser mejor, la razón de continuar con una labor asistencial; más bien, buscar maneras de que juntos pudiéramos trabajar por mucho, mucho tiempo.
- La única persona que quería estuviera en la primera fila del salón en el cual defendiera mi proyecto de investigación.
- Las sonrisas que me regalabas cada mañana con tus mensajes.
- La emoción de tus historias, de tus planes, de tus objetivos, del mundo que quieres cambiar, del mundo al que quieres servir con tu profesión.
- Mis suspiros frecuentes.
- Tu nombre en la primera página de un libro.
- Tus iniciales en el tablero de pendientes, como una forma de recordar tu inspiración.
- La foto que nunca pudimos tomarnos juntos.
- La paz, la serenidad, la tranquilidad que tu presencia me provocaba. El equilibrio que encontraba en tus palabras, en tu voz, en tu mirada.
- Esa piel canela, endulzada con un perfume que me transportaba a los confines del universo y poco a poco hacían sentirme en casa.
- El playlist que nos acompañaba mientras íbamos de algún lugar a otro.
- Besos en tu frente.
- El brillo que le dabas a mis momentos de obscuridad, brillo comparable al de una estrella, esa estrella que solamente pude nombrar por un breve espacio de tiempo.
- La distancia que siempre nos acompañó, fiel a nosotros; esa distancia que en un futuro tendería a crecer.
- Las noches más mágicas de mi vida, tanto las que pasamos, como aquellas que se quedan en el imaginario.
- Esa única vez en la que el tiempo se detuvo, en la que mi mundo se redujo a tu complejidad; esos segundos en los que tu mano se entrelazó a la mía.
- Un abrazo.
- La felicidad.
- Tu nombre junto al mio.
- Tu nombre.
- Tú.

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